Misterio y rumores en la designación del director general del IPN

El Presidente de la República Andrés Manuel López Obrador y el titular de la SEP Esteban Moctezuma Barragán la hacen cardiaca y hasta el momento todavía no anuncian el nombramiento, dando motivo a especulaciones como reelección, transformación, grupos porriles, camarillas y cacicazgo

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POR EL TOPO

 

Pasó el 20 de noviembre, el fin de semana, inicia esta semana, vamos a la mitad de la semana… y todavía el Instituto Politécnico Nacional (IPN) no tiene director general.

No se saben las causas del retraso, pero mientras sigan así las cosas será motivo para dar pie a rumores de todo tipo de calibre… desde la indecisión del Presidente Andrés Manuel López Obrador porque no quiere provocar caos estudiantil hasta la posible reelección de Mario Rodríguez Casas.

Con el gobierno de la Cuarta Transformación todo es posible, pero el IPN no puede estar sin una cabeza al frente, es necesario por el bien de la institución, ya sea para bien o para mal.

Es obvio que las mafias del poder que siempre han estado en el interior del IPN no quieren dejar el ‘hueso’, pues el presupuesto es un botín suculento, por lo que están en contra de la Transformación, pero el Primer Mandatario ha enfatizado una y otra vez que acabarán con la corrupción e impunidad que impera en el Politécnico.

El Ejecutivo federal sabe de la importancia de su decisión, sabe que lo que diga su dedito provocará también el dedito de Enrique Villa Rivera, quien siempre ha sido la mano que mece la cuna.

Las cartas están echadas: ¿Llegará la transformación o seguirá la corrupción?

Como bien lo dijo el Presidente, es un tema ‘caliente, caliente’, hierve el caldo del ‘burro’ y quizá por eso el retraso del nombramiento, pero una cosa es cierta: Quien sea tendrá que ser una persona afín a la Cuarta Transformación, con el 99 por ciento de honestidad y uno por ciento de capacidad.

Pero para la comunidad politécnica debe ser una persona que esté empapada de todo el entorno del IPN, que esté preocupada por la ciencia y por el nivel académico de ese instituto, que le guste la transparencia… y lo más importante: que mantenga a raya a los grupos porriles.

Para los politécnicos existe esa persona, ajena a la mafia del poder, ciento por ciento académico, pero no lo menciono para que no piensen que lo estoy impulsando, como se está haciendo en muchos medios, en donde se mencionan a los posibles gallos para ser director general… y todo eso, más que aclarar el panorama, oscurece más el nombre que llevará los destinos del IPN.

Pero también están los VILLAnos de RIVERA que no se quedarán de brazos cruzados, no soltarán los hilos del poder al interior del Poli y están listos para hacer sonar los tambores de guerra.

 

UN LEGADO DE LÁZARO CÁRDENAS

El IPN constituyó el proyecto científico y tecnológico más importante del México postrevolucionario. Bajo la guía del general Lázaro Cárdenas conformó la política tecnológica y educativa más ambiciosa, orientada a impulsar los avances científicos, el desarrollo tecnológico y la innovación al servicio del país. De ahí su lema: “La técnica al servicio de la patria”.

El proyecto revolucionario cardenista ha llegado a la madurez, sin embargo, décadas de gobiernos corporativos y corruptos siguen percibiendo a la segunda institución educativa más importante de nuestra nación como una institución de párvulos, de ciudadanos de segunda clase.

Se concibe a una comunidad de más de 300 mil estudiantes, académicos y científicos, como incapaces de decidir el rumbo de su propia institución. De ahí que la antigua práctica “del dedazo”, baluarte de la rancia cultura priísta, siga siendo la manera en que se decide el rumbo de esta institución.

Esa práctica que la avala la ley orgánica ya es más que antidemocrático, una vieja costumbre que impide a la propia comunidad dirigir su propio destino, un rito que elimina la posibilidad de tomar sus propias decisiones.

En pleno siglo XXI es preciso que el IPN defina de forma independiente y autónoma su destino, un proceso que sea parecido o similar como el de la UNAM.

Si el Presidente está en contra de la corrupción o de las viejas prácticas, debería ser el primero en quitar ese apartado de la Ley Orgánica, podría hacerlo y sería lo mejor para el Politécnico.

Volviendo al tema que nos ocupa, como ya ha ocurrido en 21 veces, el secretario de Educación Pública o el Presidente decidirá en estos días quién será el próximo director general del Politécnico.

Cabe señalar que en las últimas décadas las decisiones han sido más que desafortunadas: quienes han dirigido el destino de esta institución son personas con nulo conocimiento de la ciencia y la tecnología. Sin experiencia en la enseñanza y la educación tecnológica.

Desde 1962, muchos burócratas, que han sido serviles al poder político, han ocupado el cargo de director general sin preocuparse para nada por seguir el legado cardenista de la institución.

Es increíble que el Politécnico no ha sido dirigido por algún científico, ni tecnólogo ni creador de instituciones científicas de alto nivel desde hace casi 60 años.

El IPN necesita incorporar jóvenes científicos de alto nivel; requiere crear nuevos centros de investigación; ampliar su oferta educativa en todo el país; impulsar la cultura tecnológica y científica, y retomar su vínculo con el sector productivo. Todo esto se perdió en el laberinto de los cortesanos del poder que han dirigido la institución.

Ante este panorama, ¿llegará la Cuarta Transformación al IPN?

 

EL ELEGIDO, AFÍN A LA CUARTA TRANSFORMACIÓN

Repito, el ideal tendrá que ser afín al gobierno actual, una persona de cepa politécnica, una persona crítica, autocrítica y propositiva, que no dependa del poder político ni que esté al servicio de los poderes fácticos, sino que se preocupe por recuperar el legado que le dio origen al Politécnico, una persona que pueda proyectar al IPN hacia el siglo XXI y lo saque del oscurantismo burocrático en el que se encuentra inmerso… lamentablemente pocos reúnen ese perfil.

Uno de los hombres sonados es Octavio Paredes López, tiene de sobra mérito y es apuntalado por el dirigente sindical opositor al IPN que piensa que por ser honesto y por no ser parte de la mafia del poder son razones más que suficientes para llegar a la dirección general.

Para la comunidad politécnica hay una persona que tiene todo el perfil, quien tomaría el cargo sin sobresaltos “políticos” o interrupciones académicas, goza de la aceptación de ex directores y que tiene los pantalones para aglutinar a todos los grupos internos para conformar un equipo de trabajo de “Unidad”, incluido el grupo del actual director y de dos o tres de los candidatos más mencionados.

Este aspirante está listo para ser una pieza leal del titular de la SEP, un hombre comprometido con el IPN y con el compromiso de manejar con transparencia el presupuesto y optimizarlo para canalizar más recursos a la infraestructura académica, laboratorios y talleres, además de apoyar más investigación científica y desarrollo tecnológico, así como  mejoras administrativas y jurídicas (graduales ) necesarias.

Un hombre de valores, de convicciones, leal y comprometido con la educación. Su nombre: Marco Antonio Flores Sánchez.

Flores reúne todo el perfil y de nadie sería alfil.

Otros personajes que se mencionan son: Jorge Maciel y Óscar Escárcega, que la verdad también son grandes académicos, con ideales politécnicas y que seguramente llevarían por buen destino al IPN, pues gozan de capacidad profesional y académica para sacar al ‘burro’ de la barranca.

Jorge Maciel es profesor emérito de la ESIME. Cuenta con el apoyo de muchos egresados de la ESIME, de varios ex directores y del empresario Carlos Peralta.

Óscar Escárcega es médico de la ESM, ha sido secretario técnico y secretario de Servicios Educativos, y goza de la simpatía de Alfonso Durazo, pues tiene experiencia y manejo político, académico y administrativo.

Es cuestión de horas. Pronto sabremos si la Cuarta Transformación apostará por más de lo mismo y mantener el mediocre legado prianista… o finalmente decidirá recuperar el brillo perdido del IPN capaz de enaltecer su lema: La técnica al servicio de la patria.

Definitivamente, como bien lo dijo el Presidente López Obrador, la designación del director del IPN es una papa ‘caliente caliente’. Muy pronto se develará el misterio y se pondrá fin a la serie de rumores.