TV y tecnología no sustituyen a la educación presencial

En el nuevo proyecto por televisión e Internet se excluyó a dos millones de profesores * Al menos cada profesor debería tener el correo de todos sus alumnos y/o de sus padres para dar a conocer de manera personal toda la información. De no precisar estas responsabilidades, el nuevo esquema podría ser sólo un buen intento y convertirse en un año perdido para millones de niños y jóvenes… México no puede darse ese lujo

POR MARCO ANTONIO FLORES***

 

Luego de que el INEGI diera a conocer que en el trimestre abril-junio el PIB cayó en un 18.9%, ya no hay duda que el impacto anual del Covid-19  en la economía nacional será gigantesco y sin precedentes.

De la mano de las crisis económica y de salud crece a pasos agigantados la crisis educativa.

El pasado 3 de agosto el secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, anunció un acuerdo o “concertación” que se hace con las cuatro principales televisoras privadas: Televisa, Azteca, Grupo Imagen y Milenio, lo cual ante la crisis de salud parece ser la mejor alternativa.

Está muy bien el planteamiento de utilizar la TV como el medio audiovisual para sustituir cursos  presenciales. Sin embargo, hay información fundamental que aún no se ha dado a conocer. Primero, ¿cuál será el papel de 2 millones de profesores de todos los niveles en este proyecto?.. y ¿cuál será el mecanismo de seguimiento, control y evaluación de sus alumnos que deben tener los profesores….? También ¿cuál el aprovechamiento óptimo de los miles de planteles en todo el país?

 

LAS PREGUNTAS DEL ‘PARTEAGUAS’ EN EL SISTEMA EDUCATIVO NACIONAL

Estamos ante un verdadero “parteaguas” en el sistema educativo nacional y surgen varias interrogantes.

¿Cómo podrán recibir sus cursos, contenidos y programas de estudio casi 37 millones de alumnos: 26 de educación básica, 5 de media superior, 2 de capacitación para el trabajo, 4 de educación superior y 100 mil de educación normal?

¿En qué condiciones se encuentran las 265 mil escuelas de todos los niveles y cómo se pueden aprovechar en el nuevo esquema?

Lo primero que se deberá tener como condición ineludible es un diagnóstico del impacto que hasta ahora ha tenido la educación en diferentes niveles educativos en estos meses en los que se han puesto en marcha programas como “Aprende en Casa”, métodos informáticos y sustitución de educación presencial por educación virtual o a distancia, a través de las herramientas tecnológicas, básicamente Internet y computadoras personales.

¿Cuántos de esos 37 millones de alumnos cuentan con estas herramientas y han podido continuar con sus programas y contenidos educativos..?

¿Cómo se complementarán las herramientas tecnológicas con la escuela por TV..? ¿Cuántos de los 2 millones de profesores cuentan con esas herramientas tecnológicas y además están capacitados para realizar sus función de tutores para monitorear, orientar y evaluar a sus alumnos en todos los niveles educativos?

¿Cuáles serán las consecuencias psicológicas y sociales de millones de niños y jóvenes que, por la pandemia, de repente les cambió la vida y lo que era su convivencia diaria y cotidiana con otros estudiantes se convirtió en un aislamiento frustrante?

¿Cómo podrá el Estado Mexicano seguir garantizando el derecho a una educación de calidad, alineada con el Artículo 3o. Constitucional, que señala a los materiales, libros de texto, métodos educativos, la organización escolar, la infraestructura educativa y los docentes y directivos como los principales objetos y sujetos de mejora para garantizar el máximo logro de aprendizaje de los educandos?

 

UN GRAN RETO EL SISTEMA EDUCACIONAL

El sistema de educación en México es de gran tamaño y cuenta con diversos tipos de escuelas o planteles escolares.

Tan sólo en educación básica se tienen casi 26 millones de alumnos, que se imparte en 226 000 escuelas y en la que participan 1.2 millones de docentes.

La diversidad de servicios educativos es un esfuerzo por atender a distintas subpoblaciones infantiles de acuerdo con su ubicación y tamaño de localidad, para lo cual hay que enfrentar dificultades específicas, como resolver las necesidades de las escuelas asignadas a las poblaciones rurales, a las pequeñas localidades o a las comunidades indígenas.

Hasta ahora las telesecundarias han sido la opción más importante para continuar los estudios en localidades rurales de alta y muy alta marginación.

Las condiciones mínimas que debe satisfacer la infraestructura educativa no dependen únicamente de las mejoras directas realizadas a las instalaciones educativas, sino también de las condiciones de las localidades en las que se ubican.

El estado de la infraestructura es crítico en escuelas ubicadas en localidades rurales y municipios con alto rezago social. En 45% de las escuelas de educación básica se carece de drenaje, 20% no tiene red de agua potable y 5% no cuenta con energía eléctrica.

Con respecto a la disposición de computadoras para estudiantes y el acceso a internet, los reportes de directores o responsables de planteles señalan que en preescolar y primaria menos de la mitad de las escuelas dispone de computadoras para estudiantes (28.4 y 43.1%, respectivamente), mientras que en Educación Media Superior esta proporción aumenta, pues 3 de cada 4 planteles tienen este equipo.

Los déficits se agudizan en los servicios para zonas rurales debido a la falta de infraestructura tecnológica.

La desigualdad en la educación será un factor determinante para descubrir cómo reabrir los cursos de primarias y secundarias en todos los rincones del país.

 

SISTEMA DE SALUD PONE EN PREDICAMENTO EL DIAGNÓSTICO EDUCATIVO

Miles de alumnos habrán pasado la pandemia a oscuras y habrán perdido el semestre o aun el año educativo por carecer de herramientas tecnológicas para acceder a sus cursos.

Pero cómo vamos a realizar un diagnóstico en materia educativa para el regreso a las aulas, si en materia de salud no sabemos dónde nos encontramos. ¿Cómo harán muchas comunidades para rastrear y conocer los efectos sobre tasas de infección y saber de qué manera pueden los alumnos estar nuevamente atendiendo sus cursos por TV?

Recientemente Bill Gates, que aparte de la revolución tecnológica mundial que provoco con “Microsoft”, es un estudioso de las enfermedades y sistemas de salud en el mundo, afirmó que el retorno a la normalidad económica y educativa debe hacerse por sectores de manera gradual y que “La planificación cuidadosa para controlar el virus es crucial porque probablemente aún pasarán uno o dos años antes de que se desarrolle una vacuna de coronavirus y esté lista para la producción a gran escala”.

También ha señalado Bill Gates que “La tecnología seguro que ayuda, pero sería muy fácil esperar demasiado en ese sentido, como si una mágica tecnología pudiera resolver el problema. Por ejemplo, siempre hemos tenido muchísimos libros de texto. Y si los jóvenes son motivados y saben porque aprenden, realmente van a querer aprender. Internet ayuda a los estudiantes motivados. Es una herramienta que permite que otros maestros vean lo que hacen otros buenos maestros”.

La opinión de quién sabe mucho del tema nos lleva a concluir que la TV y la tecnología no sustituyen a la educación presencial, aun cuando se cuente con el acceso a esas herramientas, ni aún en la educación media y superior.

La economía global y nacional requiere gente mejor preparada. Si la situación económica es mala, la tendencia es pensar en términos inmediatos. Y mejorar la educación es fundamental para la economía, para crear oportunidades equitativas, pero la mejora educativa es a largo plazo.

En la crisis actual se requerirán, al menos, tres o cuatro años para encontrar cambios y alternativas que permitan a los estudiantes que lo experimenten conseguir mejores trabajos.

Y si hacemos cuentas tomaría por lo menos una década antes de ver un beneficio sustancial, aún dando por buenos algunos cambios de la “nueva” reforma educativa… aunque con las recientes reformas y la falta de recursos en el sistema educativo nacional, un tema que hay que volver a focalizar es el relativo a la falta de evaluación a los maestros. Esto se traduce en que no estamos aplicando las mejores prácticas a nivel mundial.

Si  ahora los sindicatos de maestros tienen algunos programas pilotos para evaluar a los profesores, habrá que analizarlos en su justa dimensión y en todo caso, si no hay mejoramiento del magisterio, tampoco debería haber mayores beneficios para ellos. Si no tenemos mejores expectativas para el sistema educativo, éste empeorará irremediablemente.

Para regresar a las escuelas debe haber mucha más claridad en el diagnóstico de la situación tanto de cada nivel educativo, como de los planteles y de las necesidades de cada estudiante para tener muy identificado a quienes más apoyo necesitan.

Se podría optimizar el uso de las escuelas que están en mejores condiciones para que acudan los alumnos con todas las medidas de sanidad, semanal o quincenalmente y en numeros reducidos escalonadamente, a recibir orientación de sus profesores y revisar cómo van sus clases por TV.

En materia de sanidad, las medidas mínimas que las escuelas deben garantizar son conocidas: que no falte agua y jabón en las escuelas, el cuidado de docentes en grupos de riesgo, el uso obligatorio del cubrebocas, implementar sana distancia en entradas y salidas, así como la implementación de recreos escalonados y la asistencia alterna. Quizá al tiempo que se tengan aulas a la mitad se atienda de manera virtual a la otra mitad.

Es un hecho que el enfoque pedagógico que se llevará a cabo hacia el futuro será un modelo híbrido, en donde esté presente tanto la educación a distancia como la educación presencial, por lo tanto se debe planear cómo fortalecer las áreas de informática y bibliotecas con ordenadores en todas las escuelas y todos los niveles educativos.

En este sentido la SEP deberá optimizar y capitalizar sus mejores experiencias en educación virtual o con uso de las Tecnologías de la Información. Es el caso del sistema de la Educación Media Superior a Distancia. La Telesecundaria, que ahora con el acuerdo con las televisoras privadas se extendería a Teleprimaria y Telepreparatoria, pero en combinación con Internet , que podría jugar un papel muy importante si se agregan contenidos, nuevos programas y se institucionaliza la educación por TV pública y privada. Al tiempo se deben establecer controles y seguimiento del alumnado con esquemas de participación y evaluación mucho más efectivos, sobre todo si se toma en cuenta que en la reciente experiencia,  pese a los esfuerzos de los docentes para mantener el ritmo a distancia durante la pandemia, esto no fue suficiente: hubo estudiantes con quienes ni siquiera se pudieron contactar, otros que no tenían los recursos para seguir clases en línea y tampoco  por TV.

 

FRENTE A UN NUEVO PARADIGMA NACIONAL

Es innegable que estamos frente a un nuevo paradigma del sistema educativo nacional en su conjunto. Se requerirá de mucha creatividad y de la participación decidida de autoridades educativas federales y  estatales. Asimismo, el compromiso de los consejos técnicos escolares, de los sindicatos, de los directores de escuelas, de profesores y alumnos de la mano de los padres de familia.

La pandemia ha puesto en una encrucijada para las escuelas privadas. La crisis económica provocará que muchos padres de familia ya no puedan pagar colegiaturas. ¿Cómo enfrentarán este hecho las escuelas privadas de todos los niveles y cómo podrá la SEP atender una demanda urgente y creciente? Resultado de lo anterior, cuál debe ser la participación de los empresarios, no sólo de televisoras, para que se involucren de manera más amplia en nuevos esquemas de preparación para el capital humano que requerirán para sus empresas e industrias.

En este caso también la SEP debe optimizar y ampliar el sistema de “Educación Dual” en educación media superior  técnica y de capacitación para el trabajo. Quizá con una mayor absorción de matrícula en las mismas empresas con esquemas coordinados de evaluación y control por parte de la SEP.

También, considerando que en 2021 se dé el regreso a clases, sería oportuno diseñar y poner en marcha el esquema de“Voucher educativo”, que ha sido probado con éxito en países con altos niveles de calidad educativa como una forma de optimizar recursos, fortalecer la competencia y la calidad educativa. Este esquema permitiría la identificación de escuelas públicas y privadas que podrían contar con más recursos gracias a su esfuerzo por lograr mejores niveles de calidad educativa.

Habrá que ver qué otras directrices dará a conocer la SEP de aquí al 24 de agosto y cómo se les darán a conocer con esquemas y cuadernillos puntuales que señalen a grandes rasgos cuál será el papel no sólo de alumnos, también de profesores y padres de familia.

Al menos cada profesor debería tener el correo de todos sus alumnos y/o sus padres para dar a conocer de manera personal toda la información. De no precisar estas responsabilidades, el nuevo esquema de educacion por TV podría ser sólo un buen intento y convertirse en un año perdido para millones de niños y jóvenes. México no puede darse ese lujo.

 

[email protected]

 

*** Maestro y académico

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