La mejor vacuna contra la crisis económica, la inversión privada

Alfonso Romo a escena: A retomar el encargo que le había hecho el Presidente en enero de este año para coordinar las acciones en materia de inversión y crecimiento económico

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POR MARCO ANTONIO FLORES**

 

Hace casi un año, en noviembre de 2019, el gobierno de la 4T presentó el Acuerdo Nacional para Inversión en Infraestructura.

En enero de 2020, poco antes del inicio de la pandemia, el Presidente Andrés Manuel López Obrador anunció que Alfonso Romo sería el coordinador del gabinete para el fomento a las inversiones y el crecimiento económico.

Después vino la emergencia sanitaria y no se realizó algún evento para anunciar nuevas acciones en esta materia. Es hasta octubre de 2020 que se retoma el tema.

El 5 de octubre de 2020, el gobierno federal y el sector privado firmaron un Plan de Inversión en Infraestructura para impulsar conjuntamente 39 proyectos en sectores como comunicaciones y transportes, energía, agua y medio ambiente por una inversión total de 297 mil 344 millones de pesos, con el que se busca impulsar la reactivación económica tras la crisis provocada por la pandemia.

En el evento el Presidente López Obrador subrayó: “Va a significar inversión, empleos, bienestar. Por eso celebro que estén aquí los representantes de los empresarios de México, a quienes les agradecemos mucho (…)”.

Al hacer el anuncio en la conferencia mañanera, Carlos Salazar Lomelín, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), recordó que el año pasado, cuando se presentó el primer acuerdo de infraestructura, se pensaba que 2020 iba a ser un gran año, pero el pronóstico fue equivocado, ya que la crisis sanitaria complicó el panorama y provocó un problema económico “de dimensiones inéditas”. En este sentido destacó que este acuerdo significa “una reactivación del mismo plan (firmado el año pasado) y un paquete de proyectos que seguramente tendrán un impacto positivo”.

La reactivación de este plan implica que Alfonso Romo esté retomando el encargo que le había hecho el Presidente en enero de este año para coordinar las acciones en materia de inversión y crecimiento económico.

Debemos entender que el Presidente delegará en Romo la coordinación con los empresarios del país del Acuerdo para la Inversión en Infraestructura y para un propósito más amplio y necesario, la organización e implementación de un “Acuerdo Nacional para el Crecimiento Económico y Bienestar”, como único camino para retomar la senda del progreso económico del país.

Alfonso Romo lo expresó con claridad: “La mejor vacuna contra la crisis económica es la inversión privada”… y por ello tiene la obligación de dejarle en claro a su jefe, el Primer Mandatario, que no habrá inversión privada hasta que se vea una definición seria del rumbo y contenido que pretende el gobierno de la Cuarta Transformación.

 

DEJAR EN EL OLVIDO LOS TITUBEOS Y CONFESIONES

Si se quiere recuperar la confianza para la inversión, se deben quedar atrás titubeos y confusiones en las señales y las acciones, como fue el caso de la cancelación del Aeropuerto de Texcoco, el desconocimiento de contratos de la CFE, la cancelación de las rondas petroleras, la obstrucción a empresas para generar fuentes renovables de energía.

 

Si bien es ‘mini’ el plan de Inversión en Infraestructura del 5 de octubre, para impulsar conjuntamente 39 proyectos por una inversión total de 297 mil 344 millones de pesos, es una buena señal, se queda muy corto para lo que el país requiere, tan sólo para comenzar su recuperación y para  impulsar la reactivación económica tras la crisis.

Este anuncio es apenas una muestra de lo que los empresarios nacionales y extranjeros reclaman para recuperar la confianza. No creceremos sin inversión privada. El crecimiento económico es el único camino para disminuir la desigualdad y la pobreza, para generar más y mejores empleos y en general para que el gobierno pueda financiar todas sus actividades, programas sociales, de educación, de salud y para la seguridad y procuración de justicia.

“Crecimiento económico”, entendido como el incremento en la producción de bienes y servicios en una economía, y por lo tanto su valor, en un periodo determinado. Medido como el Producto Interno Bruto, que refleja el valor de todo lo que se produjo en un año y compararlo con el valor de todo lo que se produjo durante el mismo periodo del año pasado.

 

FACTORES Y CONDICIONES PARA GENERAR CRECIMIENTO

Los principales factores y condiciones para generar crecimiento económico son:

** Estabilidad económica, que se deriva de la  estabilidad política, seguridad jurídica y Estado de Derecho; inversión de capital (bienes e insumos de alta tecnología), que genera empleo, cuando los trabajadores tienen a su disposición más instrumentos para el cumplimiento de sus asignaciones, más máquinas, herramientas, es una señal de mejora de condiciones para producir más bienes y servicios. El capital físico de un país está conformado por toda infraestructura como lo son puertos, rutas, además de automóviles, camiones, aviones, barcos, computadoras, robots.

Otro importante factor es el “capital humano”, es decir, el nivel educativo y la capacitación que tengan los trabajadores. Ante la misma cantidad de insumos, dos trabajadores con distinto nivel técnico-educativo obtendrán resultados diferentes. Los trabajadores que posean un mayor nivel de conocimiento podrán teóricamente ser más productivos en su puesto de trabajo si se le compara con trabajadores sin estudios.

Asimismo, un empleado con mejor formación podrá acceder a puestos de trabajo en los que genere una mayor productividad marginal o valor para la empresa.

La formación de capital humano es propia de los países más desarrollados que invierten fuertes sumas de dinero en la educación. Su objetivo es que la suma del trabajo de los profesionales más calificados pueda generar un mayor crecimiento de la economía a nivel agregado.

 

PROGRESO TECNOLÓGICO

El progreso tecnológico es un “plus” fundamental y se refiere a combinar de una mejor manera las TICs, los insumos, máquinas y conocimientos más avanzados para rendir mejores resultados de producción. Son muchos quienes indican que la clave del crecimiento económico está en el progreso tecnológico.

El Presidente López Obrador ha señalado que es más importante el “Desarrollo social” que el “Crecimiento económico” per se.

Tiene justificación su aseveración, a no ser que se entienda que ambos conceptos son inseparables. Más aún: es condición -sin equa non- que haya crecimiento económico para que se dé el desarrollo y el bienestar social. Para repartir el pastel primero hay que cocinarlo.

El objetivo debe ser crecer para seguir generando riqueza, pero se requiere su mejor distribución, ya que la riqueza en muchos casos no repercute directamente en la calidad de vida de la población, disminución de pobreza, mejoras en la educación, salud, salarios y bienestar general.

 

PRIMERO EL CRECIMIENTO Y DESPUÉS EL DESARROLLO

Tiene razón AMLO cuando afirma que suele asociarse erróneamente una tasa de crecimiento elevada con un alto nivel de desarrollo. Primero va el crecimiento despues el desarrollo. Con crecimiento hay más productividad de bienes y servicios Se generan empleos. Más empresas e industrias que pagan impuestos, por lo tanto el Estado tiene más recursos para pagar por servicios de salud, educación, bienestar, seguridad y procuración e impartición de justicia.

El desarrollo económico de una nación puede ser medido superficialmente si se analiza una serie de indicadores socioeconómicos básicos como son el PIB y el IDC (Indicadores de Desempeño Clave). Pero también puede ser medido por otros indicadores como la Población Económicamente Activa (PEA), el Ingreso Per Cápita (IPC), el índice de Desarrollo Humano (IDH) y los niveles de educación, salud y vivienda.

El desarrollo económico se enfoca en cambios estructurales de la economía en el largo plazo. Para el desarrollo económico es más relevante estimular la calidad de vida, por lo que dispone de diferentes tipos de indicadores interrelacionados enfocados en mejorar las condiciones de vida de las personas: Acceso a la educación, rentas, salud, esperanza de vida. Sin embargo, primero se requiere el crecimiento económico.

Corresponderá a Alfonso Romo coordinar la convocatoria para un “Acuerdo Nacional para el Crecimiento Económico y Bienestar”, en el que participen y se comprometan: En primer lugar, el Ejecutivo federal, su gabinete, empresarios, trabajadores, ONGs, estudiantes, científicos, banqueros, académicos, rectores de universidades, partidos políticos, gobernadores, Poder Judicial, legisladores, presidentes municipales, expertos economistas y ciudadanos dispuestos a aportar y participar en la gran cruzada nacional.

Se deberán programar acciones y metas concretas. No se trataría de reuniones de ornato y fotografía. Establecer compromisos, fechas y acciones específicas. Un esquema medible para su seguimiento y evaluación puntual.

Para llevarlo a cabo se debe detallar un “Plan”. Habrá que integrar grupos de trabajo que entreguen resultados puntuales.En cada grupo se podrían integrar de manera voluntaria y comprometida: empresarios, especialistas, intelectuales, científicos, líderes y ciudadanos interesados.

El Presidente está obligado a aprovechar el liderazgo y el capital político con que cuenta, para fincar las bases sólidas para una auténtica transformación nacional que permita al país dar el gran salto hacia un crecimiento económico sostenido, con todos los beneficios que ello implicaría: Reducir pobreza, mejorar programas de salud, educación, seguridad, así como procuración e impartición de justicia, además de lograr el anhelado Estado de Derecho con mayor justicia y bienestar social.

Tiene razón Alfonso Romo: “La mejor vacuna contra la crisis económica es la inversión”. Antes había expresado: “Sin crecimiento económico no hay nada que hacer”… es más, se lanzó a fondo al señalar que “sin crecimiento económico no hay Cuarta Transformación”.

 

** Maestro y académico.