En el Palacio Real… “¡qué bonita familia!”

El Monarca le pide al Ujier le explique el informe detallado del sobre con los “otros datos” confidenciales

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POR GAEL BUENDÍA

El Poeta del Periodismo

 

Desde un rinconcito del Palacio Real a 4 de junio de 2021.

Desde hace un buen rato el inquilino de Palacio Real no apartaba la vista del informe que minutos antes el Ujier le había entregado. A medida que los dedos previamente ensalivados deslizaban las hojas del informe, el rostro cansado del Cerote se contraía al grado que la marcaban más las arrugas de su rostro.

El Ujier, temiendo la ira del Cerote, esperaba en posesión de firmes las órdenes de su amo, intuía que al término de la lectura le esperaba una serie de impropios aún sin deberla, por lo que mentalmente se fue preparando.

Minutos más tarde el Cerote se incorporó de su silla y tocándose la parte baja del abdomen encaminó sus pasos al cuarto de la derecha.

El Ujier pudo respirar tranquilo cuando vio a su amo traspasar la puerta del cuarto a la derecha y exhalando un suspiro cambió de posesión al tiempo que acomodo el nudo de su corbata ayudándose por el enorme espejo que adornaba el despacho del Monarca.

Apenas terminaba el Ujier de añilarse cuando vio venir la figura encorvada del Monarca y, tomando su posesión de firmes, esperó disciplinadamente instrucciones de su amo, quien le dijo con voz cansada, pero autoritaria: “¡Posesión de descanso y cuénteme con detalles el contenido de este informe!”.

“Majestad, con el debido respeto, pero”…

“¿Pero qué? ¡Mis tanates qué! ¡No se lo estoy pidiendo, se lo estoy ordenando! ¡Ande, cuente y no omita ninguna coma!”.

“¡A sus órdenes jefeeee!”, dijo el Ujier imitando la voz del Mimo mexicano y añadió: “¿Por dónde quiere que empiece?”.

“Por donde le dé su ching… gana. ¡Órale, empiece!”, le urgió al subordinado, quien empezó diciendo de forma temerosa:

“Pues, como ve usted en el informe, se dice que aquí en palacio ‘todo queda en familia’ y por todos los pasillos se murmura que usted y su familia”…

 

EL REINADO SE VA AL CARAJO

Hace una pausa el Ujier para tragar saliva y siguió hablando bajo la mirada severa del Monarca.

“Vera usted, Majestad… se dice que al reinado lo está usted llevando al carajo por sus malas decisiones”.

“¡Eso ya lo sé!”, atajó el Cerote. “Ejem, ejem, digo, que eso ya lo sé porque lo que andan diciendo mis enemigos. Lo que quiero saber es lo de este informe”.

“A ver, cómo se enteraron de que mi hijo y la Cloty Chinbumbamba fueron pareja”.

“¡Uy, jefeee, eso desde antes se sabía”.

“¡Qué bonito!, mira nada más, ¿y por qué no se me había informado?”.

“No lo creímos necesario, pa’ qué darle tantos problemas, con los que ya tiene es más que suficiente, ¿no cree?, además, son chismes jefe”.

“Ok, continúe, qué más y quién lo dice”.

“¿Quién?, la verdad no se sabe, lo cierto es que es un secreto a voces que usted fue amante de la Chayo y que por andar de chismosa diciendo que usted es eyaculador precoz y de mecha corta la mando a enchiquerar”.

“¡Ah!, vieja recabrona, por más que le recomendé no divulgara mi pequeño defectillo”.

“No, jefecito, ella no ha dicho nada, la pobre ni siquiera tiene alientos para…”

“¡Ah, chingaos, ya me quemé”, dijo el Cerote y agrega: “Ojalá mi vieja no se entere de este pequeño desliz… por cierto, ¿de ella qué se dice?”.

“Jefe, con su permiso y con todo respeto, pero está re-gacho lo que se cuenta”.

“¿A poco? No te detengas, dímelo, prosigue”.

 

ANTE EVIDENCIAS, NO HACE FALTA EL ADN

“Conste, jefecito, que usted lo pidió y pues a uno no le gusta el chisme, pero se dice que su consorte es agachona porque también tiene cola que le pisen. Por ejemplo, se dice que su hijo es producto de un amorío con un ex gobernante de la provincia”.

“Bueno, con decirle -continuó el Ujier- que ni pa’ qué hacerle la prueba del ADN si es el vivo retrato del antes mencionado y pues ahí viene fotografías de los dos para que las cheque”.

“¿Cuál mencionado si no me dio su nombre?”.

“Con perdón de su Majestad, pero para qué quiere que mencione su nombre si ya sabe que las paredes hablan, además ahí están sus datos en el informe”.

“Ah, pero también se comenta por los pasillos de este sacrosanto palacio es que si usted defiende a capa y espada al Torito guerrerense es porque se afirma que él es el padrino de su pequeño hijo, digo de su bodoquito”.

“¿Eso es todo?”.

“También se dice que la ‘Weycita’, abanderada de nuestra fuerza política, está casada con un empresario que tiene una “lavandería” muy próspera y le lava la ropa sucia a uno de los Peltrán Deyva”.

“Pinche gente chismosa… como si les importara”, dijo el Cerote al mismo tiempo que se paró de su asiento y se dirigió al cuarto de la derecha.

“¡Uy, ya le dio chorro otra vez!”, dijo pa’ sus adentros el Ujier y agregó: “Y eso que no le dije más cosas, mejor para él”.